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Las obras que conforman la colección
permanente del museo Bellapart corresponden a una selección de las tendencias y
los nombres mas significativos del panorama artístico dominicano desde finales
del 1800 hasta mediados de este siglo.
La colección se ha instalado siguiendo
un recorrido que muestra la secuencia histórica, con la finalidad de que el
espectador pueda observar la trayectoria del arte dominicano, así como la
evolución de sus distintos estilos, desde las figuras puntales que constituyeron
el precedente inmediato de la modernidad hasta las vertientes de las mas
importantes vanguardias de nuestro siglo.
El recorrido comienza por las obras de
los denominados precursores del arte dominicano, quienes, alcanzada nuestra
independencia en el 1844, formaron un movimiento que tuvo como finalidad el
renacimiento de la literatura y de las artes plásticas. El estilo prevaleciente
entre nuestros artistas era el romántico con influencias de la actualidad
pictórica de la época, como el neo-clasicismo y el impresionismo. A este periodo
pertenecen Luis (Sisito) Desangles, Leopoldo Navarro, Abelardo Rodríguez
Urdaneta, Abelardo Piñeyro, Adolfo García Obregón, Enrique García Godoy, Celeste
Woss y Gil y Fernando (Tuto) Báez.
A continuación se dedican importantes
espacios a Yoryi Morel, Jaime Colson y Darío Suro. Estos artistas, autodidactas
y eminentemente costumbrista el primero, y habiendo asistido a reputadas
academias de Europa y México los otros dos, imprimen un sello auténticamente
dominicano a los estilos que entonces estaban en boga, tropicalizando sus
paletas para que nuestra luz pudiera ser captada en lienzos magistrales.
La siguiente estancia esta dedicada a
los exiliados que llegaron al país huyendo de las guerras europeas y que
ayudaron a la fundación de la Escuela Nacional de Bellas Artes en el año de
1942. Manolo Pascual, George Hausdorf, Eugenio Fernández Granell, José Gausachs
y José Vela Zanetti dejaron huella imperecedera en los artistas dominicanos
impulsando el arte con verdadero rigor académico, al mismo tiempo que
introducían leguajes de vanguardia, como el surrealismo. Ellos descubrieron la
luz tropical, el verdor de nuestra campiñas y el color de nuestra raza, y los
transmitieron a sus entusiasmados alumnos con depuradas técnicas y experiencias
plásticas. Hoy no se puede hacer mención de una pintura dominicana sin reconocer
la influencia enriquecedora de estos artistas, se exponen también obras de Ángel
Botello Barros, Alfonso Vila (shum) y Ernest Lothar, artistas que, aunque
permanecieron poco tiempo en nuestro país, enriquecieron con sus conocimientos
las actividades pictóricas que empezaban a surgir.
Mas adelante se encuentran espacios
donde se establece un panorama de las diversas formas de la pintura de
vanguardia creadas por los discípulos de los maestros europeos. Las obras de
Clara Ledesma, Gilberto Hernández Ortega, Paúl Giudicello, Eligio Pichardo, José
Ramírez Conde, jorge Noceda Sánchez, Gaspar Mario Cruz y otros, nos muestran la
complejidad y la diversidad estilística del desarrollo artístico dominicano
condicionada por la especial situación política en que se encontraba el país.
Finaliza así este conjunto
de ámbitos que alberga una selecta antología organizada según distintos periodos,
con la finalidad de ofrecer al visitante un hilo conductor que le permita
recorrer las diferentes etapas del arte dominicano.
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